Las 48 Selecciones del Mundial 2026 — Historias, Datos y Pronósticos

Cuarenta y ocho banderas. Cuarenta y ocho himnos. Cuarenta y ocho historias que convergen en tres países durante 39 días. Nunca en la historia del fútbol tantas selecciones tuvieron la oportunidad de medirse en un mismo torneo, y eso cambia todo — no solo el formato competitivo, sino la textura emocional de la Copa del Mundo. Hay selecciones que llevan décadas esperando este momento. Hay otras que ni siquiera existían como potencias futbolísticas hace veinte años. Y hay cuatro que pisan por primera vez el escenario más grande del deporte: Curazao, Cabo Verde, Uzbekistán y Jordania.
He cubierto cuatro Mundiales como analista y ninguno se parecerá a este. El salto de 32 a 48 selecciones no es solo aritmético — transforma la geografía del torneo. África pasa de cinco representantes a nueve. Asia sube de cuatro a ocho. CONCACAF multiplica su presencia. Oceanía garantiza al menos un clasificado directo. El resultado es un Mundial donde las sorpresas no serán accidentes sino consecuencias naturales de una competición más abierta, más diversa y más impredecible. Desde Perú, donde la Blanquirroja no logró clasificarse tras terminar novena en las Eliminatorias Sudamericanas con 12 puntos de 54, este torneo se vive a través de los vecinos — Argentina defendiendo el título, Colombia soñando en grande, Ecuador buscando su mejor capítulo y Paraguay regresando al escenario mundial.
Lo que sigue es un recorrido por las 48 selecciones del Mundial 2026 organizadas por confederación, con la mirada puesta en lo que importa para el análisis y los pronósticos: forma actual, historial en Mundiales, jugadores determinantes y contexto competitivo. No es un catálogo de datos — es el mapa que todo seguidor del torneo necesita antes de que suene el primer silbato en el Estadio Azteca el 11 de junio.
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- Sudamérica — Los Nuestros en Territorio Norteamericano
- Europa — Las Potencias que Buscan Reconquistar el Trono
- Europa — Las Selecciones con Hambre de Sorpresa
- África y Asia — El Nuevo Orden del Fútbol Mundial
- CONCACAF y Oceanía — Anfitriones y Viajeros
- Cuatro Debutantes que Escriben su Primera Página
- Un Mapa de 48 Territorios para Recorrer en 39 Días
Sudamérica — Los Nuestros en Territorio Norteamericano
Seis selecciones sudamericanas en un Mundial. No había ocurrido desde que CONMEBOL obtuvo seis plazas directas más una repesca — y esta vez la cuota se justifica con creces. Las Eliminatorias Sudamericanas son el proceso clasificatorio más largo y exigente del mundo: 18 jornadas, todos contra todos, durante más de dos años. Cualquier equipo que sobreviva ese camino llega curtido. La pregunta para Norteamérica 2026 no es si Sudamérica será competitiva, sino cuántas de las seis selecciones pueden aspirar a las fases finales.
Argentina llega como campeona del mundo y bicampeona de América. La selección de Lionel Scaloni terminó primera en las Eliminatorias con una solidez que va más allá de Lionel Messi — aunque el capitán, en lo que probablemente sea su último Mundial, sigue siendo el factor diferencial. La profundidad del plantel es la verdadera fortaleza: Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Cristian Romero conforman un núcleo que mezcla juventud consolidada con experiencia de torneo. En el Grupo J junto a Argelia, Austria y Jordania, Argentina tiene el camino más despejado de todos los favoritos. Las cuotas la ubican como segunda o tercera favorita al título, detrás de Francia y a la par de Inglaterra.
Brasil arrastra una narrativa de crisis que, vista con frialdad analítica, es menos dramática de lo que parece. Sí, las Eliminatorias fueron turbulentas — cambios de técnico, resultados irregulares, críticas públicas. Pero el talento individual del plantel sigue siendo descomunal: Vinícius Júnior, Rodrygo, Endrick, Bruno Guimarães y una defensa que se ha estabilizado en los últimos meses. En el Grupo C con Marruecos, Haití y Escocia, Brasil debería clasificarse sin dramas, pero el duelo con Marruecos — semifinalista en Qatar 2022 — será la primera prueba real de fuego. La Pentacampeona no levanta el trofeo desde 2002, y esa sequía de 24 años pesa más que cualquier estadística reciente.
Colombia es la selección sudamericana con la trayectoria ascendente más clara. Finalista de la Copa América 2024, clasificada con autoridad por las Eliminatorias, y con un plantel que combina la experiencia de James Rodríguez con la explosividad de Luis Díaz y la solidez de jugadores como Jefferson Lerma y Jhon Arias. El Grupo K es el más exigente para un sudamericano: Portugal como cabeza de serie, República Democrática del Congo como incógnita africana y Uzbekistán como debutante. El duelo Colombia contra Portugal en la última jornada puede definir quién pasa como primero — y la diferencia entre enfrentar a un favorito o a un outsider en el Round of 32.
Ecuador llega a su cuarto Mundial consecutivo y ya no es una sorpresa para nadie. La Tri terminó tercera en las Eliminatorias con una generación liderada por Moisés Caicedo — uno de los mejores mediocampistas del mundo — y complementada por Enner Valencia, eterno goleador mundialista ecuatoriano, y una camada de jóvenes que ya juegan en las principales ligas europeas. El Grupo E con Alemania, Costa de Marfil y Curazao ofrece un camino realista al Round of 32: segundo lugar detrás de Alemania o incluso pelear por el primero si los alemanes repiten sus fragilidades recientes.
Uruguay, con apenas 3.5 millones de habitantes, vuelve a estar entre los 48. La Celeste terminó segunda en las Eliminatorias detrás de Argentina, con una regularidad que desafía sus recursos. Federico Valverde y Darwin Núñez son las figuras de una generación que combina la garra histórica uruguaya con técnica de élite global. El Grupo H es el más complicado para un sudamericano: España como favorita, Cabo Verde como incógnita y Arabia Saudita — que ya demostró en Qatar que puede dar golpes. Uruguay está acostumbrada a ser subestimada y a demostrar que los números no lo dicen todo.
Paraguay completa la delegación sudamericana con un regreso que pocos anticipaban. Ausente desde Brasil 2014, la Albirroja aprovechó el formato ampliado y una racha final en las Eliminatorias para asegurar su boleto. Para los peruanos, Paraguay tiene un significado especial: fue el rival que sepultó las últimas esperanzas de la Blanquirroja en la recta final del clasificatorio. La selección guaraní tiene un plantel sin grandes estrellas mediáticas pero con una identidad competitiva clara — intensidad física, agresividad en la marca y capacidad de sufrir sin quebrarse. El Grupo D con Estados Unidos, Australia y Turquía es exigente pero abierto — cualquier resultado es posible en los cuatro partidos, lo que convierte a este grupo en uno de los más atractivos para el análisis de apuestas. El factor emocional de enfrentar al anfitrión principal en el partido inaugural del grupo añade una capa de drama que los números no capturan.
En conjunto, las seis selecciones sudamericanas cubren un espectro completo: desde el candidato al título hasta el outsider que busca sobrevivir la fase de grupos. Históricamente, Sudamérica ha tenido un rendimiento superior al esperado en Mundiales jugados en el continente americano — Brasil 2014, Estados Unidos 1994, México 1986 y 1970 fueron todos torneos donde las selecciones sudamericanas llegaron lejos. El huso horario favorable, el clima similar en varias sedes y la cercanía cultural con el público latino en Estados Unidos pueden ser factores que inclinen la balanza. Para el apostador que sigue el torneo desde Lima, apostar con conocimiento de causa sobre selecciones que ha visto jugar durante dos años de Eliminatorias es una ventaja que el apostador europeo o asiático simplemente no tiene.
Europa — Las Potencias que Buscan Reconquistar el Trono
Francia ha jugado tres de las últimas cuatro finales de la Copa del Mundo. Eso no es una estadística — es una declaración de dominio. La selección de Didier Deschamps llega al Mundial 2026 con el plantel más profundo del torneo: Kylian Mbappé como referente ofensivo, Aurélien Tchouaméni controlando el centro del campo, y una banca que en cualquier otro país sería titular. En el Grupo I con Senegal, Irak y Noruega, Francia no debería sudar para clasificarse — pero Deschamps es conocido por administrar esfuerzos en la fase de grupos y encender la máquina en las eliminatorias. Las cuotas de campeón la ubican frecuentemente como la máxima favorita.
España ganó la Eurocopa 2024 con un fútbol que enamoró al mundo entero. La irrupción de Lamine Yamal — que tendrá 18 años durante el Mundial — como estrella generacional, combinada con la madurez de Pedri, la eficacia de Álvaro Morata y la solidez defensiva de una zaga experimentada, convierte a La Roja en la candidata más «disfrutable» del torneo. El Grupo H con Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay es engañosamente complejo: Uruguay será un rival de máximo nivel y Arabia Saudita ya demostró que puede competir con cualquiera en un Mundial.

Inglaterra repite el papel de eterna candidata que nunca concreta. El talento no es el problema — Jude Bellingham, Bukayo Saka, Phil Foden y Harry Kane conforman un ataque que puede competir con cualquiera del mundo. El problema histórico es táctico y mental: en los momentos decisivos, Inglaterra tiende a replegarse, a jugar con miedo a perder en lugar de ambición por ganar. El Grupo L con Croacia, Ghana y Panamá es manejable, pero Croacia sigue siendo Croacia — un rival que ha eliminado a Inglaterra de dos de los últimos tres grandes torneos.
Alemania necesita este Mundial como pocos. Dos eliminaciones consecutivas en fase de grupos — Rusia 2018 y Qatar 2022 — dejaron una herida en el orgullo de una selección que tiene cuatro estrellas en el escudo. La Eurocopa 2024 en casa fue un paso adelante, con jóvenes como Jamal Musiala y Florian Wirtz demostrando que la nueva generación tiene el talento. El Grupo E con Costa de Marfil, Ecuador y Curazao debería ser transitable, pero después de lo ocurrido en los dos Mundiales anteriores, nadie se atreve a dar nada por sentado con Die Mannschaft.
Portugal, Países Bajos y Bélgica completan el bloque de potencias europeas con historias diferentes. Portugal llega con una pregunta generacional: ¿es este el último torneo de Cristiano Ronaldo, y qué pasa cuando la selección deje de girar en torno a él? Los holandeses tienen un plantel equilibrado pero sin una estrella que marque la diferencia individual — algo que en eliminatorias directas suele ser determinante. Bélgica cierra el ciclo de su «generación dorada» sin un título importante, y el Grupo G con Egipto, Irán y Nueva Zelanda es quizás el más cómodo del torneo para una cabeza de serie.
Europa — Las Selecciones con Hambre de Sorpresa
Croacia llegó a la final en 2018 y al tercer puesto en 2022 con una población de cuatro millones de personas. Si hay una selección que demuestra que el tamaño no determina el destino en un Mundial, es esta. Luka Modrić ya no estará — o estará en un rol muy reducido — pero el relevo generacional croata tiene nombres como Joško Gvardiol y Lovro Majer que mantienen la competitividad. En el Grupo L, Croacia será el rival más incómodo de Inglaterra.
Suecia regresó a un Mundial tras superar a Polonia en el playoff europeo con una victoria 3-2 que definió su carácter. Los escandinavos no participaban desde Rusia 2018, donde llegaron a cuartos de final con un fútbol pragmático y efectivo. En el Grupo F con Países Bajos, Japón y Túnez, Suecia peleará por uno de los puestos de clasificación en un grupo equilibrado donde cualquier combinación de resultados es posible.
Austria ha experimentado un crecimiento sostenido bajo la dirección de Ralf Rangnick, instalando un estilo de presión alta que incomoda a cualquier rival. En el Grupo J con Argentina, Argelia y Jordania, Austria aspira al segundo lugar — no como sueño, sino como objetivo realista basado en su rendimiento reciente en la Eurocopa 2024, donde eliminó a rivales de mayor ranking antes de caer ante Turquía en cuartos. Marko Arnautović aporta experiencia y jugadores como Christoph Baumgartner ofrecen gol desde la media cancha.
Chequia ganó su boleto al Mundial tras vencer a Dinamarca por penales en el playoff europeo — un resultado que pocos predecían. Los checos no participaban desde la Eurocopa 2021 y este será su primer Mundial desde Alemania 2006. Con una tradición futbolística que incluye una final de Eurocopa en 1996 y generaciones legendarias, Chequia trae al torneo una experiencia que muchos debutantes envidiarían. Turquía, que derrotó a Kosovo 1-0 en otro playoff, llega con el impulso de una Eurocopa 2024 donde alcanzó los cuartos de final con un juego agresivo y juvenil liderado por Arda Güler y Hakan Çalhanoğlu. Noruega clasifica con Erling Haaland como arma principal — uno de los mejores delanteros del planeta que disputa su primer Mundial, y cuya capacidad goleadora puede alterar las cuotas de cualquier mercado en el que participe. Bosnia y Herzegovina dio la campanada más grande de los playoffs al eliminar a Italia por penales 4-1, privando a los cuatro veces campeones del mundo de participar en el torneo — una ausencia que resonará durante todo el campeonato.
Escocia completa la representación europea con su segunda participación mundialista consecutiva tras décadas de sequía. El fútbol escocés vive un momento de renovación con jugadores establecidos en la Premier League y la Bundesliga, aunque la realidad competitiva los sitúa como candidatos al cuarto lugar del Grupo C detrás de Brasil, Marruecos y posiblemente Haití. Suecia, por su parte, aporta la mezcla de pragmatismo y talento joven que ha caracterizado al fútbol escandinavo — Alexander Isak como referente ofensivo y una defensa organizada que puede incomodar a Países Bajos en el Grupo F. Su aporte al torneo será la pasión de sus respectivas hinchadas y la capacidad de complicar a cualquier rival en un día bueno.
África y Asia — El Nuevo Orden del Fútbol Mundial
Marruecos en semifinales de Qatar 2022 no fue un accidente. Fue la confirmación de que el fútbol africano ha alcanzado un nivel competitivo que ya no puede reducirse a «sorpresas». Nueve selecciones africanas estarán en Norteamérica 2026 — casi el doble que en Qatar — y varias de ellas llegan con planteles plagados de jugadores que militan en las mejores ligas europeas.
Marruecos es la referencia. Los Leones del Atlas combinan una defensa de nivel europeo — Achraf Hakimi, Nayef Aguerd — con un mediocampo creativo y un ataque que ha mejorado desde Qatar. En el Grupo C con Brasil, el duelo se perfila como uno de los más atractivos de la fase de grupos. Senegal, campeón de África en 2022, llega al Grupo I con un plantel liderado por jugadores de Premier League y Ligue 1 que pueden competir con Francia si la táctica acompaña. Costa de Marfil, campeona de la Copa Africana de Naciones 2024, aporta la potencia física y el talento individual de una liga de exportación que produce jugadores de primer nivel. Egipto lleva a Mohamed Salah a lo que probablemente sea su último Mundial — si el Grupo G con Bélgica se lo permite.
Ghana, Sudáfrica, Cabo Verde, República Democrática del Congo y Túnez completan la delegación africana con perfiles diversos. Ghana busca reivindicarse después de un desastroso Qatar 2022 donde no sumó un solo punto. Sudáfrica regresa a un Mundial por primera vez desde ser anfitriona en 2010, con una nueva generación formada en las academías del país. Cabo Verde es el debutante más romántico del torneo — una nación insular de 600 000 habitantes que clasificó a través de las eliminatorias africanas superando a rivales con diez veces su población.
Asia aporta ocho selecciones, el mayor contingente de su historia. Japón lidera la delegación con un plantel que combina experiencia europea — Takefusa Kubo, Kaoru Mitoma, Wataru Endō — con una disciplina táctica que los hace incómodos para cualquier rival. En el Grupo F con Países Bajos, Suecia y Túnez, Japón aspira a clasificarse y dar el paso a octavos que se le ha resistido de forma consistente. Corea del Sur, el eterno rival asiático de Japón, integra el Grupo A con México, Sudáfrica y Chequia en un grupo que puede recorrer en cualquier dirección.
Arabia Saudita — la selección que venció a Argentina en Qatar 2022 — llega al Grupo H con España, Cabo Verde y Uruguay. Aunque aquel triunfo fue excepcional, los saudíes han demostrado que pueden competir en partidos individuales con una combinación de intensidad física y organización táctica que sorprende a rivales acostumbrados a dominar. Qatar, como exanfitrión, enfrenta el desafío de demostrar que su nivel en 2022 no fue solo producto de la localía — perdió los tres partidos pero la inversión en infraestructura futbolística sigue dando frutos en la formación de jugadores. Irán, con una tradición mundialista que incluye participaciones en 1998, 2006, 2014, 2018 y 2022, es la selección asiática con más experiencia en la competición y aporta una fortaleza defensiva que incomoda a cualquier rival.
Irak clasificó a través del playoff intercontinental venciendo a Bolivia 2-1, un logro que devuelve al fútbol iraquí al escenario mundial tras décadas de dificultades. Uzbekistán y Jordania completan la representación asiática como debutantes que llegan con la libertad de quien no tiene nada que perder y todo por ganar. Para el apostador peruano, las selecciones asiáticas y africanas representan tanto una oportunidad como un desafío: sus ligas son menos visibles desde Latinoamérica, lo que dificulta el análisis, pero exactamente esa opacidad es la que crea ineficiencias en las cuotas que el mercado no siempre corrige a tiempo.
CONCACAF y Oceanía — Anfitriones y Viajeros
Tres de los cuatro anfitriones del torneo pertenecen a CONCACAF — y eso cambia la dinámica de toda la confederación. Estados Unidos, México y Canadá clasificaron automáticamente como sedes, lo que liberó plazas en las eliminatorias de la zona y permitió la clasificación de selecciones que en otro contexto habrían quedado fuera.
Estados Unidos llega como el anfitrión principal con once estadios, la mayor inversión en infraestructura mundialista de la historia y un plantel que ha madurado notablemente. Christian Pulisic, Weston McKennie, Tyler Adams y Gio Reyna conforman una generación que ha crecido en las mejores ligas europeas y que tiene la presión de responder ante un país que se está enamorando del fútbol a una velocidad vertiginosa. En el Grupo D con Paraguay, Australia y Turquía, Estados Unidos debe clasificarse — cualquier otro resultado sería una crisis nacional.
México organiza su tercer Mundial — récord compartido — y el Estadio Azteca albergará el partido inaugural por tercera vez en la historia. La selección mexicana arrastra la «maldición del quinto partido» — nunca ha superado los octavos de final como local ni como visitante en un Mundial moderno. El Grupo A con Corea del Sur, Sudáfrica y Chequia es accesible, y la presión de romper esa barrera psicológica con la ventaja de local será el tema dominante de la campaña mexicana.
Canadá participa en su segundo Mundial consecutivo tras décadas de irrelevancia futbolística. La generación liderada por Alphonso Davies — que estará a punto de cumplir 26 años durante el torneo — y Jonathan David ha transformado la percepción del fútbol canadiense. El Grupo B con Suiza, Qatar y Bosnia y Herzegovina es equilibrado, y Canadá tiene opciones reales de avanzar jugando dos de sus tres partidos en casa.
Panamá regresa a su segundo Mundial tras la experiencia de Rusia 2018, donde perdió los tres partidos pero ganó un lugar en la memoria de su país. Haití clasifica por primera vez en la era moderna, con un equipo que combina jugadores de la diáspora en Francia y Norteamérica. Curazao es la historia más improbable de CONCACAF: una isla de 150 000 habitantes en el Caribe neerlandés que clasificó a un Mundial gracias a una estructura futbolística que ha crecido exponencialmente en la última década.
De Oceanía, Nueva Zelanda lleva la bandera como el único representante de la confederación. Los All Whites — sí, comparten el apodo con los rugbistas — no participaban en un Mundial desde Sudáfrica 2010, donde lograron tres empates en la fase de grupos sin perder un solo partido. En el Grupo G con Bélgica, Egipto e Irán, el objetivo realista es competir con dignidad y buscar sorpresas individuales.
Cuatro Debutantes que Escriben su Primera Página
¿Cuánto vale un primer Mundial? Para Curazao, Cabo Verde, Uzbekistán y Jordania, la respuesta es: todo. Estas cuatro selecciones pisan por primera vez la cancha de una Copa del Mundo, y cada una llega con una historia que merece ser contada antes de que el torneo decida su destino.
Curazao, con una población que cabe en un estadio grande, clasificó a través de las eliminatorias de CONCACAF combinando jugadores nacidos en la isla con profesionales de la diáspora neerlandesa. El fútbol curazoleño se beneficia del sistema de formación de los Países Bajos — varios jugadores han pasado por academías holandesas — y esa base técnica compensó las limitaciones físicas y de profundidad de plantel. En el Grupo E con Alemania, Costa de Marfil y Ecuador, Curazao será el rival que todos esperan vencer, pero que nadie debe subestimar en un partido de 90 minutos donde la motivación vale más que el ranking FIFA.
Cabo Verde llega desde las eliminatorias africanas con un mérito enorme. Una nación insular del Atlántico con apenas 600 000 habitantes que superó a rivales como Nigeria en la clasificación — un logro que cualquier analista de probabilidades catalogaría como improbable. El Grupo H con España, Arabia Saudita y Uruguay es el más difícil posible para un debutante, pero Cabo Verde no tiene presión de resultados: cada minuto en un campo mundialista es historia para el archipiélago.
Uzbekistán es el representante de Asia Central que demuestra el crecimiento del fútbol en una región tradicionalmente dominada por otros deportes. La clasificación llegó a través del playoff intercontinental, y el plantel combina jugadores de la liga uzbeka con profesionales que militan en Rusia, Turquía y otros mercados. En el Grupo K con Portugal, República Democrática del Congo y Colombia, Uzbekistán enfrenta un desafío gigante pero tiene la ventaja de la novedad: ningún rival tiene referencias directas de su estilo de juego en competiciones de máximo nivel.
Jordania cierra la lista de debutantes con una historia de crecimiento acelerado. Finalista de la Copa Asiática 2024 — cayendo ante Qatar en la final — la selección jordana demostró que su clasificación no fue casualidad. En el Grupo J con Argentina, Argelia y Austria, el objetivo es claro: competir con Argelia y Austria por el segundo o tercer lugar. La cuota para que Jordania clasifique será alta, pero el precedente de la Copa Asiática muestra que este equipo sabe rendir bajo presión en torneos cortos.

Para el apostador, los debutantes representan una oportunidad y un riesgo simultáneos. La oportunidad es que las casas de apuestas tienden a sobrevalorar a los equipos conocidos y subvalorar a los desconocidos, creando cuotas infladas para los debutantes que en ciertos partidos pueden ofrecer valor real. El riesgo es que la inexperiencia mundialista es un factor intangible que la estadística no captura completamente: la presión del escenario, la diferencia en ritmo competitivo y la logística de un torneo en tres países pueden desestabilizar a selecciones que nunca lo han vivido.
Un Mapa de 48 Territorios para Recorrer en 39 Días
Lo que tienes ahora es un mapa. No un mapa estático — uno que se redibujará con cada partido, con cada gol, con cada sorpresa que este Mundial produzca. Las 48 selecciones del Mundial 2026 representan la mayor diversidad futbolística de la historia en un solo torneo: cinco continentes, desde islas de 150 000 habitantes hasta potencias con más de 200 millones. Cada una llega con sus propias circunstancias, sus propias fortalezas y sus propias vulnerabilidades. Y cada una ofrece un ángulo diferente para el análisis — tanto deportivo como de apuestas.
Desde Perú, donde la ausencia de la Blanquirroja duele pero no apaga la pasión mundialista, las historias de Argentina, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay serán las más cercanas al corazón. Pero un torneo de 48 equipos y 104 partidos es demasiado grande para reducirse a una sola mirada. Las sorpresas vendrán de donde menos las esperas — de una Curazao que no tiene nada que perder, de un Marruecos que ya probó que puede con los grandes, de una Noruega con Haaland haciendo lo que mejor sabe. Los datos de clasificación, los planteles, los contextos tácticos y las dinámicas grupales que acabas de leer son el punto de partida para tomar decisiones informadas. Lo que suceda en la cancha entre el 11 de junio y el 19 de julio será el resto de la historia — y con 48 protagonistas, esta promete ser la más impredecible jamás contada.
¿Cuántas selecciones sudamericanas participan en el Mundial 2026?
Seis selecciones sudamericanas estarán en Norteamérica 2026: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay y Paraguay. Es la mayor representación de CONMEBOL en un Mundial gracias al formato ampliado de 48 equipos que incrementó las plazas disponibles para todas las confederaciones.
¿Cuáles son las cuatro selecciones debutantes en el Mundial 2026?
Curazao, Cabo Verde, Uzbekistán y Jordania participan por primera vez en una Copa del Mundo. Curazao clasificó por CONCACAF, Cabo Verde por las eliminatorias africanas, Uzbekistán a través del playoff intercontinental y Jordania completó su clasificación por la vía asiática tras llegar a la final de la Copa Asiática 2024.
¿Por qué Perú no clasificó al Mundial 2026?
Perú terminó novena en las Eliminatorias Sudamericanas con 12 puntos de 54 posibles, sumando 2 victorias, 6 empates y 10 derrotas. Fue el peor desempeño peruano en el formato actual de clasificación de CONMEBOL, quedando lejos de las plazas directas y del repechaje intercontinental.
¿Qué selecciones no europeas ni sudamericanas tienen más chances en el Mundial 2026?
Marruecos llega como semifinalista del Mundial anterior y con un plantel de élite europea. Japón ha vencido a Alemania y España en torneos recientes. Estados Unidos y México tienen la ventaja de jugar como anfitriones. Estas cuatro selecciones son las que los analistas consideran con mayores posibilidades de avanzar a fases finales fuera del bloque europeo y sudamericano.
¿Italia participa en el Mundial 2026?
No. Italia fue eliminada en el playoff europeo por Bosnia y Herzegovina, que ganó la serie por penales 4-1. Es la segunda ausencia consecutiva de los cuatro veces campeones del mundo en un Mundial, tras haber quedado fuera también de Rusia 2018.
Creado por la redacción de «Cmpefootball2026».
